Consejos psicológicos: Adicciones y discapacidad

Cómo todos sabemos, existen muchas sustancias que activan los centros cerebrales del placer de diferentes maneras, provocando un intenso deseo de consumirlas. Estos deseo puede llegar a acontecer tan intenso que acaba siendo incontrolable y requiere una gran fuerza de voluntad para evitar buscarlas constantemente.

Las personas con discapacidad son especialmente susceptibles al consumo compulsivo de productos adictivos legales que, en la mayoría de casos, toman forma de tabaco, café y alcohol, pero también pueden ser  coca-cola u otros refrescos con azúcar, pastas y dulces en general, etc.

A pesar de que todos somos “víctimas potenciales” de nuestros deseos, este colectivo sufre una especial incidencia debido a varios factores. Para empezar, nos encontramos que en muchos casos hay dificultades de comprensión sobre los efectos nocivos de estos consumos, así que cuesta entender porque, por ejemplo, “no tendría que tomar un café siempre que pueda permitírmelo, si es una cosa que me hace sentir bien”. Hay que incidir en la educación y aportar información al respeto, de forma que puedan darse cuenta de los peligros que puede haber (cáncer, obesidad, hipertensión, diabetes, cirrosis, etc.) pero  la información no conseguirá un cambio por sí misma. Nos encontramos ante personas que pueden tener un bajo control de sus impulsos, con el que a pesar de saber que algún producto no los hace bien, no pueden evitar consumirlo. Hay que mantener un control estricto y una contención conductual constante para evitar que caigan en el consumo una y otra vez.

La seguridad que sienten en las rutinas diarias también  juega un papel a favor de las conductas adictivas, que se potencian con las costumbres, como, por ejemplo, fumar siempre después de comer o beber una copa cuando salgo con los amigos. Por eso, hay que hacer un trabajo al intentar cambiar las rutinas puesto que, por otro lado, no podremos eliminar el hábito tóxico asociado.

Por último, un hecho a destacar el que, por desgracia, afecta a gran parte de este colectivo, es el sentimiento soledad y la carencia de satisfacción gratificante. Cuando hay carencias emocionales y vitales, aparece la necesidad de suplirlas con aquello que tenemos más al alcance. Cuando hay algún elemento que nos hace sentir bien, aunque sea de manera “artificial”, se convierte en algo muy atractivo si la alternativa es el malestar y el sentimiento de vacío interior. Como este efecto es efímero y no consigue llenar realmente, hay que ir repitiendo la “dosis” con regularidad. Así pues, es importante tener en cuenta que una parte muy efectiva para combatir las adicciones es poder dar a la persona sentido en su vida, la aceptación por parte de las personas que son importantes por ella y tener metas y objetivos motivadores.

Todos estos elementos mencionados, a pesar de que afectan a todos los colectivos por igual, toman una relevancia especial en el caso de las personas con discapacidad. Teniéndolos en cuenta podemos conseguir ayudarlos a superar las adicciones de una manera más eficaz.