Consejos psicológicos: Cómo comunicarnos con personas con discapacidad intelectual

En la hora de comunicarnos con personas con discapacidad, tenemos que tener en cuenta que, en algunos casos, tendremos que adaptar nuestro mensaje y expresión a su nivel de comprensión.
Es importante prestar atención tanto a cómo nos comunicamos verbalmente, como la información no-verbal que damos (y que ambas sean congruentes) para evitar que se produzca un malentendido en el mensaje que queremos dar. Facilita mucho la transmisión del mensaje que miramos en los ojos, usamos un tono de voz claro y una pronunciación cuidadosa.
El mensaje verbal hay que adecuarlo a la comprensión de cada persona en concreto. Evitar usar palabras complejas en la mayoría de los casos, y utilizar un lenguaje similar al que usa la persona. Si lo requiere también, hacer servir un ritmo más lento de habla y repetir el mensaje en caso de que nos lo pidan. En ocasiones habrá que tener paciencia si nos piden repetirlo varias veces y tener en cuenta que puede ser debido a que alguna parte no lo han entendido bien o a que necesiten más seguridad.
También hace falta que demos importancia al mensaje no verbal que damos, para reforzar nuestro mensaje verbal y para evitar dar información inconsciente que lo contradiga. Para que puedan entendernos bien, tendremos que tener un tono de voz que no sea demasiado suave y, a la vez, también tenemos que evitar gritar o hablar muy fuerte porque no se violenten. Una postura abierta y sincera ayuda a la confianza y a que ellos también se abran.
Para complementar todo esto, también tendremos que hacer una escucha activa que hará que se sientan parte de la conversación y mejorará la interacción. Es importante dejar espacios de silencio y dejarlos tiempo por que ellos se puedan expresar puesto que, si no, a veces los cuesta tener su espacio. Por el contrario también podemos encontrar algunas personas que hablen muy seguido y nos dificulte la intervención. En estos casos tenemos que actuar con asertividad y habrá que buscar momentos donde podamos cortar el discurso para evitar demasiada divagación y repetición, sin ser bruscos ni violentarlos.
Cómo en toda comunicación, esta puede ser sencilla si queremos hacernos entender y pensamos un momento en cómo el otro persona nos puede entender mejor.